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lunes, septiembre 01, 2008

Día 18: Porterville- Sequoia & Kings Canyon National Park- Fresno (California)

Goodbye Porterville! El Sequoia & Kings Canyon National Park nos espera, así que allí dirigimos las ruedas de nuestro Cañonero.

La entrada nos cuesta lo mismo que la del Gran Canyon, es decir, 20 dólares por coche, un precio razonable. Enseguida empezamos a ver secuoyas. La verdad es que son grandes las puñeteras, como podréis comprobar en las fotos que os ponemos a continuación:

Ya me imagino lo que estaréis pensando, que al lado de Miguel hasta una encina parece grande, y no os falta razón, pero para que os imaginéis el verdadero tamaño de estos monstruos botánicos, tened en cuenta que cuando cae alguno de ellos por una zona de paso de la carretera, abren un boquete en el tronco del árbol para que pasen los coches por debajo y… HASTA CABE EL CAÑONERO:

Bueno, el primer punto importante que vamos a visitar dentro del Park es Moro Rock, que como su propio nombre indica es una roca por la que se puede ascender y desde cuya cima se ven una estupendas vistas del Parque. Eso sí, tened cuidado si veis que está nublado, porque debe ser una zona con bastante riesgo de que caiga un rayo. O eso decían los carteles, aunque como dice César, estos americanos lo flipan mucho, así que igual es que una vez cayó un rayo, y ya piensan que va a caer uno todos los días. Como a nosotros nos gusta vivir peligrosamente (y el cielo está completamente despejado), nos arriesgamos, y la verdad es que las vistas no defraudan.


Bajamos de Moro Rock y volvemos al cañonero para comer. Esto está lleno de carteles que advierten de que no dejes alimentos en el coche, por lo de los osos, e incluso hay unos contenedores metálicos para guardes la comida en ellos, pero nosotros no hemos hecho ni caso. Nos parece que con toda la gente que hay por la zona, a los osos no les va apetecer demasiado acercarse, y además, es mucho más probable que nos quedemos sin comida si la dejamos en esos contenedores, que hay muchos osos de dos patas que son muy vivos.

Después de una suculenta comida (sándwiches y cervezas), seguimos nuestro camino, dirigiéndonos ahora al General Sherman. Para los que no lo sepáis, ése es el nombre del árbol más grande del mundo, que por supuesto, es una secuoya gigante que está en este Parque. Cuando decimos que el General Sherman es el árbol más grande no nos referimos a que sea el más alto, que no lo es, sino al que más madera contiene en su interior. Para que os hagáis una idea, éstas son sus cifras: Mide unos 84 metros de alto, 11 metros de diámetro en la base y 31 metros de circunferencia, tiene un volumen de 1487 metros cúbicos, y se le estiman unos 2200 años. Se cree que lo plantó la duquesa de Alba.


Una vez que nos hemos extasiado lo suficiente con tan magnífico árbol, volvemos a la carretera deseosos de conocer los demás secretos que ofrece el parque. Así que otra vez al coche, y cogemos la National Scenic Byway dispuestos a seguirla hasta que se acabe el parque. El problema es que tanto mirar las maravillas naturales, se nos ha olvidado fijarnos un poquito en la aguja del depósito de gasolina, y resulta que está un pelín vacío. Miramos el mapa que nos han dado al entrar y vemos que en él hay un aviso que dice: “No gasoline sold in parks”. Es decir, que no hay gasolina sólida en el parque. No problemo, porque nosotros la queremos líquida, así que p’alante y en la primera estación paramos. En caso es que empiezan a pasar los kilómetros (perdón, las millas, que aquí no tienen kilómetros) y la gasolinera no aparece. Por mucho que intento conducir suave para economizar, los tres mil y pico kilos que mueve el cañonero se notan y la aguja no para de descender. Llega un momento en el que el cuentakilómetros (perdón, cuentamillas) del coche deja de marcar las millas que llevamos recorridas y empieza a marcar las que nos falta para que se nos agote el depósito: 35 millas. Joder, parece que lo hacen para acojonar. Bueno, de aquí a 35 millas, anda que no habrá gasolineras. Seguimos avanzando y ya un poco mosqueadillos llegamos al final de la carretera. Como no hemos visto ninguna indicación, y contraviniendo los más elementales instintos masculinos, nos bajamos y preguntamos a unos amables lugareños dónde está el punto de repostaje más cercano, convencidos de que ya no puede andar muy lejos. Aunque no entendemos un carajo de lo que nos contestan, por la cara que ponen nos imaginamos que no está tan cerca como suponíamos. Además tenemos que dar la vuelta y volver por donde hemos venido. Miramos otra vez el cuentamillas: nos queda gasolina para otras 21 millas (¡Glup!). Y encima está anocheciendo. ¿Cuánto costará una grúa que saque nuestro cañonero del parque? Intentando alejar ese tipo de preguntas de nuestras mentes, damos la vuelta y como no queda otra alternativa salvo que queramos pasar la noche allí, volvemos a la carretera. La cuenta atrás nos va poniendo cada vez más nerviosos. Nuestra única esperanza es llegar a Kings Canyon Lodge, por donde ya habíamos pasado antes sin parar porque no tenía pinta de haber gasolinera allí. Cuando por fin llegamos nos queda gasolina únicamente para 11 millas. Al entrar vemos que sí hay gasolinera, pero es tan vieja que no sabemos si aún estará en funcionamiento hoy en día. Nos bajamos Miguel y yo y entramos en el local. Allí nos atiende una señora a la que preguntamos si tienen gasolina (de la líquida, que de la otra ya sabemos que no). Una vez más, no entendemos un carajo de lo que nos dice, pero parece que nos quiere decir que ya está cerrado, o algo así. Parece que la señora se quiere hacer la remolona, así que saco mi lado salvaje y le lanzo una mira felina de esas que no admiten replica:

Y, por supuesto, sale inmediatamente a ponernos la gasolina. Cuando os decíamos que la gasolinera era vieja no estamos exagerando. Al repostar vemos un cartel que advierte que son los surtidores de gravedad más viejos de América.


El sistema es curioso: primero la gasolina que le vas a meter al coche llena el depósito cilíndrico que veis en la foto, y una vez que se ha hecho eso, la gasolina pasa a nuestro coche por la acción de la gravedad. La verdad es que a nosotros nos da igual: por fin tenemos comida para el cañonero, y eso nos llena de felicidad, como podéis comprobar:

Tan contentos estamos que decidimos salir del parque e ir a celebrarlo como se celebran aquí las grandes cosas: con una buena hamburguesa, of course.

Ha sido un día de emociones fuertes, así que buscamos un motel y nos vamos a la cama, que mañana nos espera Yosemite, que también promete…

5 comentarios:

Oceanica dijo...

WOW, qué pasada!!! mi sueño es hacer la Ruta 66, pero de momento sólo somos dos las animadas y yo soy la única que conduce...y creo que eso es inmolarse!

Astrabu dijo...

Hola Oceanica.

La verdad es que sí se te puede hacer algo pesado conducir tanto tiempo y tantos días.
Espero que se anime alguien más (que sepa conducir) y así compartiríais esfuerzos y dinero. Si llegáis a ser 4 o 5 mucho mejor para todo.

Un saludo.

Janire dijo...

Hola soy nueva por aqui!!! casi me muero de la risa cuando he leido lo de la Duquesa de Alba, jajaja. Me he leido el blog enterito y os felicito porque es genial,gracias a vosotros me han entrado todavia mas ganas de hacer la ruta. Siempre me ha llamado mucho la atencion EEUU, concretamente Nueva York, pero no descarto hacer la ruta en un futuro... Por cierto, diria que sois de Astrabudua y yo soy de Leioa. Saludos vecinos!!!

Astrabu dijo...

Hola Janire.

Me alegro que te guste el blog. Efectivamente somos vecinos. Somos 4 originarios de Astrabu aunque alguno se haya ido a vivir a tu pueblo y uno de Cantabria.

Yo que tú no dejaría de recorrer la ruta. Merece la pena. Quizá sea mejor hacerla por una parte y en otra ocasión ir a Nueva York y no todo junto como hicimos nosotros. N. York la verdad es que se merece un viaje por si solo y dedicarle más tiempo pero tienes que tener la seguridad de que vas a poder ir 2 veces a los EEUU y nosotros preferimos no dejarlo para más adelante.

Cualquier cosilla ya sabes donde nos tienes.

Un saludo.

Anónimo dijo...

amigos!!! tuvisteis suerte con que un oso no os apareciese!!!! os aseguro que los hay, he estado en todos los parques del oeste de los USA y en Yosemite, por ejemplo, un gran ejemplar se nos puso a abrir el contenedor de comida antiosos a sólo 3 metros de donde estabamos sentados, era de noche y el susto fue tremendo pq son tan sllenciosos que no lo oimos llegar! Los estadounidenses son muy exagerados, pero creerme en el tema "osos" no exageran para nada!!!! si volveis alguna vez acordaros de ser más precavidos! Un abrazo y enhorabuena por el blog, si teneis alguna duda de algun parque no dudes en ponerte en contacto conmigo...Raquel