Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Gran Cañon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gran Cañon. Mostrar todas las entradas

lunes, septiembre 28, 2009

Fotos del Gran Cañon

El Gran Cañón tiene unos 446 km de largo y alcanza una profundidad de unos 1600 metros que ha sido socavado por el río Colorado durante millones de años. Está considerado como una de las maravillas naturales del mundo (damos fe de ello) y fue considerado Parque Natural de los Estados Unidos en 1919.

Era una de las visitas más esperadas durante el viaje y no nos defraudó, en parte. Digo en parte porque cuando llegas por primera vez te quedas impresionado por las espectaculares vistas. Estás un buen rato con la boca abierta sacando miles de fotos, coges el coche, te desplazas 10 o 20 km al este o al oeste, te bajas del coche y vuelves a quedarte con la boca abierta pero menos. Y es que el paisaje que contemplas es practicamente el mismo que en la primera parada. Es la única pega que le pongo. Si te mueves en un radio de unos 50 km verás practicamente el mismo paisaje vayas a donde vayas (y digo 50 porque fue más o menos lo que hicimos nosotros, igual recorres 100 y pasa lo mismo).
Por eso creo que es importante que la visita al Gran Cañon no se base únicamente en ir a mirar el paisaje. Hay otras actividades que podían resultar interesantes. Se podría bajar hasta el fondo del valle caminando o en mula, aunque no se recomienda hacer ida y vuelta en un día por ser demasiado largo y cansado. Esto se agrava por las altas temperaturas que se alcanzan en el cauce, unos centígrados superior a la zona alta. El Recorrido Bright Angel, que sale de la Villa Gran Cañón, es la ruta preferida. Nosotros hicimos una pequeña parte de este recorrido que está bien mantenido y tiene varios puntos con agua potable.

Otra de las posibilidades, muy interesante, es realizar una excursión en helicóptero. Pero cuidado, no sea que el día que lo teneis reservado el viento sople con más fuerza de lo normal y no puedan volar los helicópteros. Desgraciadamente esto fue lo que nos pasó y nos quedamos sin poder recorrerlo desde las alturas. Era una de las actividades que más nos atraía del viaje y encima habíamos renunciado al viaje en helicóptero sobrevolando Nueva York por éste para no salirnos del presupuesto y al final no hicimos ninguno de los 2. El aeropuerto se encuentra a unos pocos km de la entrada por la parte sur del cañon. Nosotros optamos por la compañía Papillon Grand Canyon Helicopters. Ya no lo recuerdo muy bien (es el inconveniente de escribir esto tan tarde), pero creo recordar que era el que mejores precios tenía en relación al tiempo de vuelo. Otra posibilidad es coger el helicoptero en Las Vegas.

Otra opción para los más aventureros es recorrer en barco el Colorado e incluso hacer rafting por su cauce.

Y una ultima "opción" que también recomiendo es quedarse a ver anochecer en algunos de los miradores que hay a lo largo del Gran Cañon. Y si puede ser en una zona sin gente mucho mejor. Nosotros lo conseguimos desde el Hopi Point porque entramos en una zona prohibida debido a unas obras que se estaban realizando.

Nuestra visita discurrió por el South Rim ya que llegamos desde Flagstaff, así que el Skywalk (la plataforma de vidrio construida sobre el GC a unos 1200 metros) nos quedaba un poco lejos y no merecía la pena rodear todo el Gran Cañon para verlo. En otra visita será.

Aquí dejo un mapa por si puede serle útil a alguien.































domingo, agosto 31, 2008

Día 15: Flagstaff- Grand Cannyon-Boulder City (Nevada)

Era uno de los días más esperados. Nos esperaba el paseo en helicóptero por encima del Gran Cañón del Colorado. El vuelo lo habíamos reservado en el aeropuerto el día anterior en el aeropuerto, que queda un poco antes de la entrada sur del parque. Igual deberíamos haberlo reservado antes porque no había hasta las 14.00h y lo queríamos a primera hora. Pero bueno, así aprovechamos para visitar otro rato más el Gran Cañón.

Esta vez fuimos al Desert View que queda al este del Parque. Para ello nos levantamos temprano, una vez más. Carlos siguió con sus problemas con la alarma del móvil. Esta vez no le sonó. El dijo que lo había dejado bien puesto. Ya, claro.
Una vez allí, Después de las fotos de rigor en las que se veía el Río Colorado más cerca que desde los miradores del día anterior, nos dispusimos a realizar una foto completa con los 5 fantásticos. Para ello un miembro del grupo les dijo a 2 chiquillas que teníamos al lado, y que hablaban medio en catalán medio en castellano, a ver si estas 2 chicas tan guapas y tan españolas lo podían hacer. La foto la sacaron pero no pusieron buena cara. Que conste que no lo hicimos con mala intención.

El tiempo se nos había echado encima. Debíamos volver al aeropuerto rápidamente. Así que al conductor, cuyo nombre omitiré, no le quedó más remedio que saltarse todos los límites de velocidad posibles y efectuar unos cuantos adelantamientos temerarios. Ni aún así llegamos a tiempo. De todas formas no nos valió de nada. Ya al llegar y ver todos los helicópteros en tierra nos temimos lo peor. Era un día con bastante viento y estaba nublado. Efectivamente no estaban saliendo los vuelos.
Fue un bajón tremendo. Era una de las cosas más atráctivas que habíamos planeado para nuestras vacaciones, sino la que más. Se juntaba el vuelo en helicóptero, que ya solo es suficientemente atractivo, con hacerlo sobre el Gran Cañón.

No había solución. Asi que nos tuvimos que ir a comer unos tristes sándwiches de mortadela y salami que habíamos comprado en un Walmart y que en otras condiciones nos hubieran sabido a gloria. Además justo empezó una tormenta, así que decidimos largarnos del Gran Cañón rumbo a Las Vegas donde podríamos matar nuestras penas jugándonos el dinero que nos habíamos ahorrado con la suspensión del vuelo.

Nos estuvo siguiendo la tormenta prácticamente toda la tarde. En algún punto intentamos coger algún rayo con nuestras cámaras y alguno lo consiguió. También vimos algún arcoiris.

Pasamos por pueblos como Seligman y Kingman. El primero mucho más pequeño y coqueto con todos los establecimientos de la Main Street haciendo alguna mención a la ruta 66. Es una parada obligatoria de todos aquellos que quieran seguir la ruta. El segundo en cambio es un pueblo más grandote y no tiene tanto encanto. También tiene un museo de la ruta 66 al que llegamos cuando estaba cerrado una vez más.

Como anécdota decir que al llegar a Kingman un vagabundo nos recibió preguntándonos si eramos franceses, enemigos de EEUU. Parece que desde la guerra de Irak no tienen mucho aprecio a los franceses por aquí.

Después de tomar unas frescas birras en un tugurio local retomamos el coche. Aquí abandonamos la ruta 66 que nos ha acompañado desde Chicago (que lejos suena ya). Nos vamos dirección Las Vegas y luego seguiremos hacia el norte dirección San Francisco. Trataremos de llegar al final de la ruta 66 en Santa Monica cuando nos acerquemos a Los Ángeles.
Ya de noche pasamos por la presa Hoover que sirve de frontera para llegar al estado de Nevada. Si de noche ya nos parece espectacular de día debe serlo mucho más. De una simple presa también tratan de hacer negocio, pues había carteles de visitas guiadas por la presa, tiendas y demás.

Buscamos alojamiento y lo encontramos en el Hotel-Casino Hacienda en Boulder City, a unas 30 millas de Las Vegas. Nos sorprendió con sus precios bajos, más barato que algunos moteles, y el hotel estaba muy bien. Allí que nos quedamos y así pudimos tener una primera toma de contacto con las máquinas, el poker, las ruletas, el blackjack, etc. Fue sólo un aperitivo de lo que nos esperaba al día siguiente.

sábado, agosto 30, 2008

Día 14: Flagstaff- Grand Canyon-Flagstaff

El Gran Cañón o viviendo peligrosamente.

Flagstaff, hora indeterminada de la mañana. Algo me despierta. Abro los ojos y veo a César dándole golpes a mi teléfono móvil. Le pregunto que qué hace y me mira con cara de asesino. Al cabo de un rato descubro que con los tapones no he oído el despertador y parece que ha estado sonando un buen rato… Bueno, tampoco es para ponerse así. Me levanto y voy a ducharme. Una vez en el baño miro el reloj: las 5:15 am. Lo vuelvo a mirar. Siguen siendo las 5:15 am. Vaya bazofia de reloj que me he comprado en el Walmart, menos de una semana y ya funciona mal. Es curioso que con la hora que es esté todo tan oscuro… ¡¿Oscuro?! Ay Dios, que creo que he metido la pata. He puesto el despertador del móvil sin acordarme de cambiar la hora (en Arizona es una hora menos). Bueno, hay dos buenas noticias: el reloj del Walmart funciona bien, y tengo una hora más para dormir, así que me voy a la camita.

Flagstaff 6:15 am. Ahora sí, arriba. César sigue con cara de asesino. No entiendo por qué, si sólo ha sido un pequeño despiste sin importancia...
Bueno, al grano. Desde Flagstaff al Gran Cañón hay más de 80 millas, así que tenemos un ratillo de coche. La entrada al Parque son 25 dólares por vehículo. Pensábamos que además teníamos que pagar por persona, pero por suerte no es así. Es curioso, pero la entrada al parque nos va a costar la tercera parte de lo que nos costó ayer la entrada al Meteor Crater, y os aseguro que entre uno y otro, no hay comparación posible. El Gran Cañón es sencillamente impresionante: inmenso, con un colorido y unas formas increíbles.

Cuando entramos al Parque nos damos cuenta de que si al día siguiente queremos coger la excursión en helicóptero sería mejor reservarlo ya, así que dos de nosotros nos acercamos al aeropuerto para hacer la reserva.

Dentro del parque te puedes mover en coche, aunque por zonas limitadas, o en unos autobuses que son gratuitos. El plan que tenemos es ver el Cañón desde varios de los puntos con vistas panorámicas, luego hacer una excusioncilla a pie por la garganta Bright Angel (algo suavecito, no os penséis), y luego coger un autobús hacia la zona oeste, concretamente a Hopi Point, para ver desde allí la puesta de sol.

Lo de la excursión al final se queda en un paseo, ya que cuando llevábamos un ratillo bajando empieza a llover bastante (ya nos había advertido una amable guarda del Parque que probablemente iba a haber tormenta). Nos resguardamos como podemos en un recodo del camino y esperamos a que pase. De repente se oye un ruido sobre nuestras cabezas y tenemos el tiempo justo para apartarnos antes de que caiga una piedra de tamaño bastante respetable justo en el sitio en el que hacía unos segundos habíamos estado haciendo unas fotos. La verdad es que acojona un poquillo, así que entre eso y que el camino está ya impracticable, optamos por regresar al punto de salida.

Y lo de ir a ver la puesta de sol al Hopi Point también ha tenido su historia. Para empezar, la carretera está en obras, así que optamos por ir andando. En ello estamos cuando vemos un cartel con letras enormes y colores llamativos que dice algo así como “NO CAR OR PEDERASTRIANS ALLOWED. KEEP OUT”. Como nuestro inglés es muy avanzado entendemos perfectamente lo que quiere decir: “NO SE PERMITEN COCHES NI PEDERASTAS. LOS DEMÁS, P’ALANTE”. Así que p’adelante.

Al cabo de un buen rato de avanzar sin ver un alma nos barruntamos que quizás el cartel no quería decir lo que imaginamos, y que tal vez los guardas del Parque no vean con buenos ojos nuestra presencia allí, así que decidimos tener preparada una buena excusa, por si es menester.
De todas las estupendas ideas que surgen de la brainstorming, la más votada es la de Miguel y que consiste en convencerle al guarda de que después de lo Pearl Harbor, no queríamos tener que ver el atardecer rodeados de japoneses, y que por eso nos hemos salido del camino. Esperemos que se lo traguen…

El caso es que andando, andando, llegamos por fin al Hopi Point sin atisbar espécimen humano alguno. Cuando ya va a ponerse el sol, y estamos todo confiados, oímos a nuestras espaldas acercarse un coche que se para, una puerta que se cierra, unos pasos que se acercan. Cuando ya nos imaginamos a un guarda echándonos una bronca enorme, apareció un tipo que resulta ser un almeriense que está de voluntario en el Parque. El caso es que el tío se porta bien y ni siquiera nos pregunta qué hacemos allí.
Pasado el susto nos dedicamos a disfrutar de la puesta de sol. Ya sé que me repito, pero sólo sé calificarla de impresionante. Según se va escondiendo el sol, el Cañón se va tiñendo de rojo poco a poco, oscureciéndose y difuminando sus formas. Lástima que hay un poquillo de brumilla.

Pero volvamos a la realidad, porque ahora hay que regresar hasta al coche, que está a un buen rato andando, y sin apenas luz, y para colmo tenemos que evitar los coches de los guardas que pasan por allí. Cuando por fin llegamos al Cañonero ya es completamente de noche, y aún tenemos que cenar y encontrar donde dormir. Cenamos algo rápido en una pizzería de Tusayan, por cierto bastante cara y que a alguno le ha hecho estar toda la noche bebiendo agua. Lo de encontrar sitio para dormir se complica y al final tenemos que volver hasta Flagstaff, al motel de la noche anterior. Y así termina nuestro primer día en el Gran Cañón, en el que, por cierto, hicimos una amiga, como se ve en la foto siguiente.

jueves, agosto 21, 2008

Más fotos

Mientras las crónicas siguen en proceso vamos con algunas fotucas para poner los dientes largos.

Nueva York (que lejos queda ya). El puente de Brooklyn al fondo.

El Grand Cannyon.

Una intrépida ardilla trata de robarle la manzana al intrépido reportero. Y lo consiguió. La cámara de fotos sería imposible quitarsela de las manos.

No es New York sino Las Vegas.

Así se quedo alguno tras una noche de apuestas en Las Vegas.


domingo, julio 20, 2008

El viaje


Vamos al grano. El viaje en si.

Llegaremos a Nueva York previa escala en Munich, donde estaremos 4 días. Luego en avión hasta Chicago 2 días. Y luego empieza la verdadera aventura. Cogeremos un coche de alquiler en esta ciudad para dirigirnos hasta Los Angeles a través de la mítica Ruta 66. La idea es hacer kilómetros e ir parando cada día donde nos dicte el cuerpo y donde nos interese, sin planes. Eso sí, tenemos paradas obligatorias en Las Vegas y en El Gran Cañon. Tambien pararemos en algún otro parque natural (Yosemite, Death Valley, Parque Natural de las Sequoias, Joshua Tree...), pero como digo lo iremos viendo sobre la marcha y en función de nuestro tiempo y ganas. Para finalizar acabaremos nuestro recorrido en Los Angeles, donde cogeremos el camino de vuelta y volveremos a la cruda realidad. San Francisco también lo tenemos en la recamara pero más bien como una posibilidad bastante remota. No tendremos tiempo de ver todo lo que nos gustaría.

La foto muestra el recorrido provisional en coche desde Chicago.