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miércoles, agosto 13, 2008

Día 12: Santa Rosa- Grant (Nuevo Mejico)

Nos encontramos en el estado de Texas, sí la tierra de los Rangers como Walker, no el andarin al que todos conocemos y con el que pasamos momentos alegres, sino el que da ostias como panes. Personaje interpretado por ese gran actor (antes que actor persona), Chuck Norris. Una màquina jugando al póquer, seguro.

Nos hemos ido a desayunar a un bar del pueblo, el Silver Moon en Santa Rosa. Nuestra intención, desayunar en condiciones. Y por todos los dioses del universo que lo conseguimos.

La taza de café siempre hasta arriba, tortitas a porrón con mantequilla, mermelada, miel y esto acompañado de huevos con beicon, alguna tostada como pan y zumo. Vamos, lo que acostumbro a tomar yo todos los días en mi casa para ir con fuerzas a picar a la mina.

La señora que nos atiende, muy amablemente nos ofrece algo picante para nuestros güevos. Después de secarnos las lagrimas, tanta amabilidad nos conmueve, le decimos que no, gracias. A lo largo de estos dias hemos desarrollado una tolerancia muy alta al picante, debido a nuestra dieta, pero cabia la posibilidad de que estuviera hablando de otra cosa. Pues si que empiezan fuerte la mañana.

Después de este desayuno de cowboy, nos vamos a ver el museo del automóvil de la ruta 66 (Route 66 Auto Museum). Esta en el mismo pueblo y en la misma calle, como casi todo, dicho sea de paso.
Es una parada obligada si os gustan los coches y muy recomendable si no es asi, porque podeis ver coches que difícilmente vereis en otro sitio que no sean las películas de los años 60. Los coches y los objetos, como carteles de anuncios publicitarios o de películas junto con juguetes y la musica ambiente, os pondran en situación para vivir un poco, momentos de aquella epoca. La entrada cuesta 5$, y se encuentra en Santa Rosa, NM
88435, en la 2766 Historic Route 66.
Por cierto, la mayoria de estos coches estan a la venta. Si os interesa hacer la ruta 66 con el mejor estilo, esta podria ser una posibilidad. Nosotros seremos fieles a nuestro cañonero… a su aire acondicionado y demas prestaciones.
Con buen sabor de boca, tanto por el desayuno como por el museo que acabamos de dejar nos ponemos rumbo a Santa Fe, en Nuevo Mexico.
De camino a Santa Fe hemos hecho un alto en Las Vegas. Me ha pillado con los ojos cerrados (vale, sobao) y cuando me han dicho que estabamos en Las Vegas, me he acojonado. “ Ya? Pero si antes teniamos que ver el Cañon. Y las luces de los casinos?”
Me corrigen, esto es Las Vegas de Nuevo Mexico. “ ¡Ah! Vale, que como conduce el campurriano…” El resto me entiende. Y es que a Cesar le falta mundo cuando conduce.
Hemos visto lo poco que habia que ver en el pueblo y nos hemos quedado a comer.
Mexicano otra vez, da igual con nuestro estomago inmune. Hemos comido en el Estella`s Café. Comemos bien, pero aquí la coca-cola te la sirven de lata, no a granel y hasta que te hartes, que es a lo que nos habiamos acostumbrado.
Después de comer, nos vamos a Santa Fe. Cerca de este lugar se encuentra Los Alamos, lugar conocido por ser el centro de experimentación e investigación de las bombas nucleares que mas tarde los yankis dejaron caer sobre Hiroshima y Nagasaki.

Los ranchos por esta zona tienen un aspecto mas mexicano y se ve cierta influencia tanto india como hispana, tanto en las formas como en los colores.

Llegamos a Santa Fe y nos acercamos a la plaza, centro pricipal desde el que nos movemos para ver lo mas destacado.

Nos sorprende. No deberiamos haber perdido tiempo en Las Vegas (de Nuevo Mexico).
El pueblo esta muy bien, es bonito, tiene ambiente y se ve mucha actividad por la calle. He de decir que llegamos coincidiendo con un festival de blues.
Genial, la peña bailando en la plaza. Como el chicharrillo de nuestro barrio, pero con sombreros vaqueros en vez de txapela. Vemos como un tipo, con aspecto de vaquero, (puede que no haya visto una vaca en su vida), va donde un grupo de tres mujeres que estan sentadas viendo el baile y una por una, las va invitando a bailar. A la tercera va la vencida. Pa mi que estan en algun grupo de baile o lo llevan haciendo toda la vida, porque se mueven muy bien. Hay que tener cuidado de no pisarle el callo a la parienta con esas botas camperas. Después como todo buen caballero, la acerca al sitio donde ella se encontraba sentada, se despide de ella con un beso, un abrazo y suponemos que la promesa de volver a intentarlo.

En Santa Fe, si llegais antes de las 18:00, tendreis la oportunidad de ver y comprar en los puestos ambulantes de los nativos. Encontrareis cosas muy chulas y a precios algo mas baratos que en las tiendas que hay alrededor de la plaza.

Pudimos ver al pasear por sus calles, incluso antes de entrar en el pueblo, el aspecto colonial que aun seguian queriendo dar a sus casas. Casas de color tierra, simulando las
de adobe colonial.

Salimos de Santa Fe hacia Albuquerque, con pena de no poder dedicarle mas tiempo.
De camino paramos en Grant, que ya es tarde y hay que buscar un sitio donde planchar la oreja. Después de varios intentos, damos con uno que se ajusta a nuestras necesidades economicas. Por fin a la cama y solo son las dos.

sábado, agosto 09, 2008

Día 11: Amarillo - Santa Rosa (Nuevo Mejico)

Another “brick” on the Blog (04-08-08)

¡¡¡Hola corazones (de verano)!!!

Espero que captéis la el juego de palabras...

Tras la escasa cena de anoche en “The Big Texan” nos hemos levantado un poco empanados y nos ha costado encontrar el “Visitor’s Center” de Amarillo. Tras algunas vueltecillas por el centro lo hemos logrado. Allí, una amable americana nos ha aconsejado que visitar en el pueblo y alrededores y esta es la crónica.

Lo primero nos hemos dirigido a Palo Duro Canyon, un parque estatal situado 25 millas al sur de Amarillo, a ver las increíbles hendiduras que el viento y el agua han horadado en la roca. Se podían ver varias capas de sedimentos (cada una de distinto color). Un adelanto de lo que nos espera en Grand Canyon.
También hemos visitado un centro de interpretación y dado un mini-paseo (38º C).

Finalizada esta excursión hemos vuelto al centro y hemos estado por la calle por donde pasaba la antigua Ruta 66. Hemos parado a comer en un auténtico restaurante americano. Allí hemos podido conectarnos a Internet y hemos estado hablando con Óscar y Amaia (gracias al skype). ¡Que puntazo!

Para terminar nuestra visita a Amarillo, nos hemos dirigido a las afueras a ver “Cadillac Ranch”. Un patatal en el que también hay plantados 10 cadillacs (morro abajo). Los coches están todos grafiteados y hay unos botes de pintura para que el que quiera deje su “firma”. Nosotros lo hemos hecho, como quedará demostrado en alguna de las fotos.
Nuevamente tomamos el coche para adentrarnos más en el “Pandhandle” de Texas (la zona norte, la que cruza la Ruta 66). Hemos parado en Vega y Adrian, dos pueblos que se disputan ser el punto intermedio de la ruta entre Chicago y Los Ángeles.
Después hemos llegado a Glenrio, pueblo que se sitúa en la frontera entre Texas y Nuevo México. Otro pueblo fantasma (en este caso 100% fantasma, no había ni una casa con aspecto de estar habitada, ni una persona, ni siquiera un animal.
Pensaréis que nos repetimos un poco, al principio, cada día visitábamos un rascacielos, ahora cada día un pueblo fantasma…
Lamentablemente, en nuestro periplo por el estado de Texas no hemos podido ver ninguno de los famosos “Rangers” de Texas, ninguna noticia del inigualable Chuck Norris.

Desde Glenrio hemos tomado una pista de grava hasta San Jon (ya Nuevo México), lo cual es pecata minuta para nuestro “CANYONEROU”.
Para finalizar el día, nada mejor que reponer fuerzas en Santa Rosa. Hoy hemos buscado (y encontrado) el motel antes de ir a cenar. Es la primera vez que nos pasa.

Vamos a muy buen ritmo. Más o menos hemos ganado un día y si seguimos así es probable que nos de tiempo a visitar San Francisco, aunque sea a la carrera.

Hasta mañana o un día de estos.