Nos hemos ido a desayunar a un bar del pueblo, el Silver Moon en Santa Rosa. Nuestra intención, desayunar en condiciones. Y por todos los dioses del universo que lo conseguimos.
La taza de café siempre hasta arriba, tortitas a porrón con mantequilla, mermelada, miel y esto acompañado de huevos con beicon, alguna tostada como pan y zumo. Vamos, lo que acostumbro a tomar yo todos los días en mi casa para ir con fuerzas a picar a la mina.
Después de este desayuno de cowboy, nos vamos a ver el museo del automóvil de la ruta 66 (Route 66 Auto Museum). Esta en el mismo pueblo y en la misma calle, como casi todo, dicho sea de paso.
88435, en la 2766 Historic Route 66.
Con buen sabor de boca, tanto por el desayuno como por el museo que acabamos de dejar nos ponemos rumbo a Santa Fe, en Nuevo Mexico.
De camino a Santa Fe hemos hecho un alto en Las Vegas. Me ha pillado con los ojos cerrados (vale, sobao) y cuando me han dicho que estabamos en Las Vegas, me he acojonado. “ Ya? Pero si antes teniamos que ver el Cañon. Y las luces de los casinos?”
Me corrigen, esto es Las Vegas de Nuevo Mexico. “ ¡Ah! Vale, que como conduce el campurriano…” El resto me entiende. Y es que a Cesar le falta mundo cuando conduce.
Hemos visto lo poco que habia que ver en el pueblo y nos hemos quedado a comer.
Mexicano otra vez, da igual con nuestro estomago inmune. Hemos comido en el Estella`s Café. Comemos bien, pero aquí la coca-cola te la sirven de lata, no a granel y hasta que te hartes, que es a lo que nos habiamos acostumbrado.
Los ranchos por esta zona tienen un aspecto mas mexicano y se ve cierta influencia tanto india como hispana, tanto en las formas como en los colores.
Llegamos a Santa Fe y nos acercamos a la plaza, centro pricipal desde el que nos movemos para ver lo mas destacado.
Nos sorprende. No deberiamos haber perdido tiempo en Las Vegas (de Nuevo Mexico).
El pueblo esta muy bien, es bonito, tiene ambiente y se ve mucha actividad por la calle. He de decir que llegamos coincidiendo con un festival de blues.
En Santa Fe, si llegais antes de las 18:00, tendreis la oportunidad de ver y comprar en los puestos ambulantes de los nativos. Encontrareis cosas muy chulas y a precios algo mas baratos que en las tiendas que hay alrededor de la plaza.
Pudimos ver al pasear por sus calles, incluso antes de entrar en el pueblo, el aspecto colonial que aun seguian queriendo dar a sus casas. Casas de color tierra, simulando las
de adobe colonial.
Salimos de Santa Fe hacia Albuquerque, con pena de no poder dedicarle mas tiempo.
De camino paramos en Grant, que ya es tarde y hay que buscar un sitio donde planchar la oreja. Después de varios intentos, damos con uno que se ajusta a nuestras necesidades economicas. Por fin a la cama y solo son las dos.










